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LEONARDO
GARET
Todas las letras conforman la ausencia. Deconstrucción y poética. Por HUGO ESTRAN (Fragmentos
de Introducción El Prof. Leonardo
Garet es una figura por demás conocida. Ha tenido desde el año 72, año
de Pentalogía, una constante evolución. Justamente en el día
de ayer, tuve la dicha de encontrarme con ese otro gran poeta que es
Jorge Arbeleche, y con él justamente hablábamos de su evolución, que
ha tenido picos muy altos y que en mi modestísima opinión, culmina en
sus dos últimos libros: Cantos y desencantos y Saída de página. Por supuesto sabemos
que el Prof. Garet no solamente ha transitado en la poesía sino también
en la narrativa y -como decía el Prof. José Luis Guarino en un acto
en el que estuvimos ayer-, en ese libro sin clasificación que es Anabákoros.
En todos los géneros que ha incursionado lo ha hecho con suma felicidad
y pienso que Saída de página es una culminación y es una apertura
a mayores realizaciones. ¿Por
qué elegir para cerrar este ciclo al Prof. Garet? Podría haberlo hecho
también a otros autores de Salto, pero pienso que la crítica nacional
no ha hecho los esfuerzos y los acercamientos necesarios a una obra
que muy bien lo merece. Cuando inauguramos
esta Casona, Por
supuesto que esta obra merece una atención crítica de alguien de mayor
valía que la de este simple profesor. Este estudio que voy a presentar
es simplemente un estudio a una parte de esta obra. Fundamentación El
mundo quiere entrar en un verso y el verso salirse
de sí mismo. Hemos
elegido este breve poema de su último libro para demostrar como a lo
largo de su trayectoria como creador, el escritor ha ido construyendo
una poética y una estrategia de lectura que entronca con los postulados
de Jacques Derrida y Maurice Blanchot. Este
texto, que adopta la forma epigramática o aforística, es índice de esa
denuncia sostenida a lo largo de su obra. La insuficiencia del lenguaje
como medio de captar el mundo y la sospecha de sus interpretaciones.
Como estrategia de lectura el autor adopta uno de los tópicos más antiguos:
el quehacer poético se configura como trabajo de interpretación en dos
niveles: el mundo como libro e interpretación del libro como mundos.
* *
* En el poema Límite,
el poeta escribe: Nuestro destino
es la lectura fragmentaria, notas al pie, consonantes pegadas sin masoretas
posibles. (...) Lo nuestro es balbuceo, maldición seguida de profesión
de fé y retorno sobre los pasos para encontrar cuál era el sustento
de la fé. No es casual que en este texto
aparezca la mención a la masora y a los masoretas, dice Y palabras que están entre
ellas Y palabras para los masoretas
Que están en el asiento de
atrás del ómnibus Donde vas leyendo. La masora, del
griego masorá, significa tradición. Es la doctrina crítica de los rabinos
acerca del texto hebreo, * * * El poeta difiere
de su lectura del mundo a través de un complejo entramado de significaciones
que se ocupa de desestabilizarlo. Se trata de hallar debajo de
Pero y los salmos
estériles viboreando por
el pasto sin mover la montaña cuánta sangre
buscando canales porque perdió
a su hombre en una guerra
ganada. Pero y dónde la enseñanza el simulacro de
sabiduría de los libros
y la escuela. ............ Qué es el hombre para que te
acuerdes de él y el hijo del hombre para que
de él tengas memoria. El mundo se presenta
como un palimpsesto que no logran abarcar ni las instituciones ni el
lenguaje. El mundo tal cual lo percibimos es una representación, y no
un mundo de certezas o saberes inamovibles. Lo interesante, es que creemos
más de los que sabemos y lo que creemos es en las representaciones y
no hechos. Algunos poemas Así en textos
tan distantes como Doble o nada,el texto que inaugura Pentalogía
(1972) y el texto Telón abierto con que inaugura su libro Cantos
y desencantos, nos conduce a la visión a partir del descubrimiento
de nuestras ideas de las representaciones del mundo como rutina alienantes
de la verdadera percepción de este mundo. Ese texto de 1972 dice así: El sing-song de bang-bang todos los días
al ir a la escuela. Le reprochás al
otro le mentís tu vida y jugás con los
decibeles en charlas de
café. Los muertos descienden
a los vasos se enredan en
las sillas todo
es espectáculo y
te regalaron la entrada. pero
fue un boleto falso hermano fue
un boleto falso. Y en el texto de Cantos
y desencantos, Telón abierto: Las
palabras escritas abren espacios donde las voces y los ecos tienen su
ambiente natura. Sobre
una palabra crecen otras. La
poesía permite pensar los diálogos. Cada verso puede pronunciarse con
distintas voces y aún cada palabra, como si la pintaran pinceles impresionistas. Los
ecos quedan en la memoria, o se abren en tres dimensiones y el poema
ocurre delante de nuestros ojos. Situación paradojal
la de la escritura y la del quehacer poético al mismo tiempo que denuncia
en su pobreza es el medio único de la presentación, por eso también
es paradoja. Ya los formalista rusos negaban que la imagen poética fuera
el elemento definidor de la obra de arte verbal. Para él la lengua
artística está en la ruptura de la automatización de la lengua estándar,
automatización en la que lo que interesa es lo comunicado y no el mensaje
mismo que es en este caso un mero vehículo, estando basado el arte verbal
en el procedimiento consistente en la ruptura de la cotidianidad. El
mensaje poético produce un distanciamiento en la relación con el lector, lo cual impide
que este vea el texto de modo inconsciente, o sea automatizado y le
conduce la atención al propio texto que le proporcionará
placer estético. Fijemos en este
texto que se llama Fragmentos del libro que no fue de un libro
sumamente interesante que se llama Las hojas de par en par (y además
lo interesante de este libro es no solamente como texto sino como objeto,
dice: Nosotros escribimos
en nuestros cuerpos. La historia de un árbol está en su corteza. Vamos
haciendo palabras con nuestra vida. O vivimos nada más que lo indicado
en la corteza. Si al lenguaje
común lo caracteriza su poder lógico comunicativo para que los textos
cumplan su función específica en el lenguaje poético se encuentra disminuida
la capacidad comunicativa a favor del establecimiento de una relación
fragmental en esta lógica con el lector. “Nosotros escribimos en nuestros
cuerpos”. Para Julio Cristeva, “
Salida
de página 3 La estructura
material del texto artístico significa de una parte su consistencia
positiva –toda sus posibilidades de referir y de ser-, pero supone al
mismo tiempo la consolidación de su fracaso como límite absoluto, infranqueable.
Así en el texto Salida de página 3, (Saída de página)
la consistencia positiva de la poesía establece el sustento de su defraudación
significativa. Como lo vemos en este texto es la aspiración, el sueño
de Mallarmé de la obra perfecta donde el lenguaje será un absoluto.
La forma misma de la trascedencia y que no obstante pueda ser acogido
en una obra humana. El poema denuncia sobre todo el riesgo del conformismo,
por eso el gozo de la página que trata de desbordarse y salir de ella
misma. paloma hay una paloma escrita en
el centro de la página que
no sabe si volar o
perder su cuerpo y
meterse en un boceto de
paloma le queda a la misma distancia el alambre tendido entre dos paredes el árbol solitario del horizonte la pared de un consultorio
médico el cuaderno de un muchacho
que practica líneas
curvas. La palabra trascendida
pero constante en su presencia, existe para deshacerse, para
evocar, ausente, la presencia de lo remoto e inasequible. Pero que una
vez que se ha consumido como poder de evocación, la evidencia material
de la palabra como resto, testimonio del cuerpo del poema enfrenta consistencia
y continuidad. Contra el naufragio total, contra la abolición absoluta
del texto poético. Texto como constancia del ser texto. Final Todo ocurre visión, ofrenda
y entrega en lucha sostenida para derrotar la inercia, la rutina del
mundo y los días, a través de la palabra y por intermedio del poeta.
Los atisbos y la posibilidad de otra historia donde la vida supere a
la muerte y la comunión de los hombres, como al comienzo, se realice
por la palabra. Esa es la ofrenda del poeta, ése es el pan y el vino
a que nos convoca con su lectura. Dice el poeta Odisseo Elytis, “¿Cuál
es el deber del poeta? Poner gotas de luz en la oscuridad”. Y Garet
invita en un texto que se llama El vino: Puse los vasos en el patio al alcance de
la mano de los amigos
Hacia allí vamos. Muchas gracias Hugo Estrán |