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CUANDO
LAS PALABRAS DEFINEN AL HOMBRE De barro y de palabras somos. El
poeta es el poema y su callada permanencia. "Solo el que canta
vive» -clama su verso-. Y el tiempo es ese edificar de días y palabras:
"ladrillo sustantivo, piedra adjetivo,/ verbo arena blanca roja...
Leonardo Garet en tal sentido es el primer hombre de letras en estos
espacios provincianos. Lo que no equivale necesariamente a decir el
primer escritor. Lo califico así en cuanto a lector, autor, docente
y promotor de jóvenes valores desde los talleres de Literatura que dirige
en Artigas, Bella Unión, Paysandú y Salto, y que espléndidos frutos
ha venido propiciando. En su sección plurifuncional ha cultivado la
narrativa, el ensayo y la poesía. En poesía su último trabajo es Palabra sobre Palabra (noviembre, 1991;
bellamente editado en la constelación Aldebarán, de ediciones Casa de
Nuna, Salto), y que es de antología personal de poemarios anteriores,
donde espiga, aventa y confirma poemas suyos. Una antología es un espacio
de lecturas que supone un diálogo de textos. Desde Pentalogía
(1972) hasta Poemas de Octubre
(1991) su lírica no ha dejado de crecer, ramificándose en su capacidad
de crear zonas cada vez más amplias de la realidad, diversificándose
en el análisis de su paisaje interior, pero siempre ceñida por una voluntad
integradora, por un estilo insobornable, que le confiere unidad y validez
en su carácter severo y preciso. Dice Marosa di Giorgio en su delicioso
prólogo: "siempre el lenguaje de Garet parece contundente, y es
a la vez enmascarado, jeroglífico". Pero el hermetismo -acotamos-
pasa más por el lector que por el autor en un sibilino juego de desnudar
y encubrir: Hay caminos en un libro para entender la batalla pero un niño arrancó la hoja para un bote de papel. (pp. 67) Pero en Garet el hermetismo no conlleva necesariamente
la valoración de barroco, porque en él no hay sobreabundancias verbales
ni conceptuales. El poeta, asimismo, nunca busca la oscuridad por la oscuridad misma, sino como un instrumento para nocturnizar
su voz, y por contraste, hacer más notoria, más estallante su luz interior.
Marosa habla con acierto de poesía vertical, nominación no extraña al
ámbito poético. Juarroz titulaba a su obra propia como vertical. Y en
ese sentido es que la visión que se propone dar no es horizontal, histórica,
sino en profundidad. A ese respecto Bachelard señalaba que el tiempo
no corre, sino que brota en un instante complejo, luminoso, uniendo
en ese instante numerosas simultaneidades: Y a lo mejor decir fiesta es
decir muerte no queda historia que no mezcle el sabor del café con la despedida no queda mujer que no pida ser la niña y la abuela muerta.
(pp. 119) Sentir el tiempo es como sentir la fiebre de las cosas (pp.
111) La edad de la noche canta el tango
(pp. 75) La poesía de Leonardo Garet si bien no propone
una metafísica, configura un metalenguaje. Las del poeta no son palabras
del diccionario, sino criaturas suyas, personalísimas, henchidas de
riquísimo contenido extraconceptual. En su último tramo lírico (Cuerpos de Luz, Poemas de Octubre, 1991)
su obra -acaso nostálgica de diurnas visitaciones- se va haciendo cada
vez más clara, poseíble: Siempre el amor es brujo el cuerpo siempre se incendia y uniendo las llamas te vuelves transparente como el agua (pp. 130) Palabra
sobre Palabra de Leonardo
Garet es recatada amiga del arte de Huidobro y otras tocantes referencias.
Juntos -en no lejanas jornadas creamos una estrella: Aldebarán. La sección
para los versos de Ediciones Casa de Nuna. Y ahora como en Endimión
- príncipe y zagal de aquel mito contado a la manera griega, y por lo
tanto, eterna-, una vez más la estrella se rindió sumisa al poeta. Raúl
Mello, Artigas, dic/93) GRAFFITI – Nº 39- marzo 1994- año 4 ---------------- Raúl Mello, Artigas,
Artigas (1945-2004). Poeta, profesor. Publicó Contigo poesía
(1990) y San Eugenio del Cuareim. (2002).
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